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Biciclistas de Corella

Presentando EBSE en Eskoriatza

Hay días en la vida que no te quieres perder. El encuentro con la gente de Eskoriatza del pasado domingo, 11 de julio, fue uno de esos días. La verdad que el evento pintaba muy bien desde el principio, pero hay veces que lo que ocurre supera claramente las mejores expectativas. Llevábamos más de un año preparándolo pero la pandemia lo fue retrasando, recortando y casi malogrando, pero resistimos tanto los organizadores como los formadores y salió a pedir de boca.
No se trataba de un día para exclusivamente salir con personas mayores en las yayacletas, como la víspera en Fitero. Esta vez buscábamos plantar las semillas para un futuro capítulo de EBSE (En bici sin edad) en Eskoriatza. Marta y Miguel, con la colaboración del ayuntamiento y la residencia, lo habían preparado todo con esmero. Nos costó llegar 2 horas y media al pueblo, pero mereció la pena porque conocimos valles de Guipúzcoa nuevos para Cris, Juan Luis y Toño, nos encontramos con gente divertidísima y plantamos las bases de lo que seguramente sea una colaboración y amistad duradera entre Corella y Eskoriatza.
Sabíamos que ser domingo y pleno verano malamente favorecía la presencia de público. Así fue, pero tenemos que decir que vino poco pero de gran calidad. En total éramos 11 personas; eso sí, muy bien avenidas y aún más motivadas. Arancha, Nekane y Jasone (activistas multifunción del pueblo) nos bombardearon con preguntas, compartieron experiencias, chascarrillos, bromas… Después de la presentación (gracias, Cris, por otra brillante recopilación audiovisual y por contar tan bien el proyecto) nos fuimos a la coqueta plaza del pueblo a calmar la sed y a conocernos más. De esa caña salió una idea que partió de Jasone: «¿Y si la próxima excursión en otoño la hacemos a Corella?». Les propusimos un plan de actividades… y ya estaba liada. Que se prepare Corella porque esta cuadrilla de mujeres tiene una vitalidad y buen rollo contagiosos.
Comimos en una terraza con Raquel, Miguel y Marta y después les dimos una vuelta con las yayacletas por la Vía Verde del Deba, que une Eskoriatza, Aretxabaleta y Mondragón. Es una inmensa suerte contar con este recorrido casi llano que cruza los tres pueblos. Miguel y Marta probaron un poco la yayacleta para tener las sensaciones de pilotar el triciclo.
Después, llegó el momento de pasear a las señoras de la Residencia de Eskoriatza que, por cierto, se encuentra en un edificio precioso que donó un señor del pueblo hace muchos años. Allí conocimos a Brígida, una extremeña saladísima a solo tres meses de cumplir los 98 años. Pocas veces hemos paseado a una mujer tan dicharachera y divertida. También a Julia y a su nieta, que estuvo encantada de dar una vuelta y conocer el proyecto. En el segundo paseo llevamos a Domi y a Antonia, graciosísima con su vestido rojo y sus comentarios sarcásticos. Una vez más, hicimos terapia yayacleta tanto para pasaje como para pilotos.
Mil gracias a todas las personas que nos recibieron con los brazos abiertos en Eskoriatza. Sabemos que nos volveremos a ver, y a no tardar mucho. Por cierto, hay una ermita encaramada a una roca en el monte más alto del pueblo que prometieron enseñarnos en nuestra próxima visita. Ummm… esto huele a excursión biciclista por el valle del Alto Deba…
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